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El lado bueno de las cosas -incluso para una niña de 5 años

No hay mal que por bien no venga seria la traducción al dicho ingles “Every cloud has a silver lining” en el que se basa este post. El lado bueno de las cosas es aplicable incluso para una niña de 5 años. Hace ya un tiempo que queríamos compartir esta historia con vosotros. Esperamos que ya sea vosotros o vuestros hijos los que estáis pasando por algo parecido, podáis encontrar respuestas en esta entrada del blog.

Antes que nada tenemos que poneros un poco en situación. Ya sabéis que hace un tiempo aprendimos la lección y decidimos que aceptaríamos a nuestros hijos tal y como son, y nunca los forzaríamos a hacer algo que no quisieran por nuestro simple orgullo paternal. Entendemos que mas importante que lo que piense la gente es lo que nuestros hijos sientan y el mensaje que les transmitamos.

Desde una temprana edad, mas o menos 2.5 años, inscribimos a nuestra pequeña J en natación. Yo siempre la he practicado durante mi infancia y una de mis metas como madre ha sido poder asegurarme que mis hijos sean capaces de nadar por si mismos. A ella le encanta el agua y siempre se apunta a cualquier actividad que este relacionada. Ahora, dejadme que presuma un poco y os cuente que la verdad es que tiene muy buenas aptitudes y cuando esta de buen animo los ejercicios le salen bastante bien. Tanto es así que pese a tener solo 5 años ha progresado bastante rápido y ya esta en el tercer nivel. Esta bien, ya basta de presumir!

Hace alrededor de unos 3 o 4 meses empezó a quejarse de sus clases de natación. Primero tuvo un pequeño incidente en el que trago mas agua de lo normal. Se asusto un poco pero no hubo problemas. Luego empezó a decir que su profesor gritaba demasiado. Le explicamos que hablaba tan alto para que todos en la piscina pudieran escucharlo pero que no tenia nada que ver con ella en particular. De ahí paso a los “Ya no me gusta mas! No quiero hacerlo!” Al principio se enfadaba un poco pero con un poco de animo conseguíamos que acabara la clase. Creímos que quizás la situación duraría solo por un tiempo. Que equivocados estábamos. Aquello se empeoro clase tras clase.

Lloraba cada vez que sabia que tenia que ir. Lloraba durante la sesión en si. Un día, prácticamente se quedo petrificada y temblando en una esquina. No entendíamos lo que estaba pasando. Estábamos allí cada semana y la veíamos así que sabíamos que aquello no tenia que ver con su profesor exactamente. Pero dentro de nosotros, se nos rompía el alma verla sufrir de aquella manera. Aun así no queríamos que se quedara con ese sentimiento y lo dejara. Al principio probamos lo que llamaríamos como el enfoque de causa-efecto. – Si vas a las clases de natación podrás nadar tu sola en casa de los yayus cuando vayamos a Barcelona! o – si no vas, te acabaremos sacando del curso.” Ninguna de esas formas funciono. Lo único que hicieron fue presionarla aun mas.

Un día, estaba sentada en las gradas y la vi como lloraba, y me miraba, justo a los ojos, como rogándome que la sacase de ese infierno en el que se sentía encerrada. Hice una oración en mi mente, ya no sabia que mas hacer. Y probablemente tendría que haberla hecho mucho antes. Después de eso, decidí que cambiarla de grupo seria una solución posible. Se lo contamos al acabar la clase y pareció gustarle la idea. Escogimos un día donde su profesora seria la misma que tuvo en su etapa inicial. Así sabíamos que se acordaría de ella y quizás el cambio seria para mejor.

A la siguiente semana empezó en el nuevo grupo. Nueva instructora y nuevos amigos. Pensamos que allí se acabaría su tortura pero durante toda la primera clase no paro de llorar. Sin embargo esta vez ya había avisado a la profesora como estaba J e hicimos algunos arreglos para que ella se sintiera lo mas cómoda posible. Cuando acabo la sesión y nos fuimos a los vestuarios tuvimos una pequeña charla. En esta ocasión, en lugar de centrarme en que había llorado durante toda la clase busque el lado positivo. Ya sabes lo que dicen “no hay mal que por bien no venga”, incluso para una niña de 5 años. Me sentí inspirada a enfocarme solo en lo valiente que había sido, que a pesar de no querer estar allí y llorar, consiguió acabar su clase y seguir todas las instrucciones que le daba su monitora. Me miro con cara de sorpresa, como si no hubiera caído en eso.

Cuando estábamos en el coche de vuelta no paraba de contarle a Sam “Papi! Hoy he sido muy valiente! incluso aunque he llorado he acabado toda mi clase! la próxima vez no llorare tanto..” Tengo que confesar que el cambio no fue instantáneo pero se que el camino que tomamos definitivamente era el correcto. La semana pasada fue su tercera semana consecutiva que no paro de preguntar cuando le tocaba la clase de natación. Ahora le encanta! Esta haciendo buenos amigos en su grupo y le gusta su monitora. Si hubiéramos seguido con el enfoque de “causa-efecto” probablemente ya lo hubiera abandonado.

No lo hicimos. Escogimos ver el lado bueno de las cosas. Escogimos centrarnos en lo que ella ya estaba haciendo bien, el resto ya vendría. Ahora no solo hace clases de natación también se ha apuntado a Taekwon-do y la próxima semana participara en su primer torneo. Aish… tendríais que verla con las protecciones puestas saltando de un lado a otro y metiendo patadas. Esta adorable! La mejor parte? Le encanta! Esta superando sus miedos y esta creciendo en confianza poco a poco.

No nos sentiríamos todos un poco mejor si nos centráramos en el lado bueno de las cosas? La vida ya se encarga de derrumbarte de muchas maneras pero si enfrentamos nuestros retos, ya sean los nuestros o los de nuestros hijos, desde el angulo correcto, desde la perspectiva adecuada, podremos superar los obstáculos mas altos. Podremos ayudar a nuestros hijos a verse tal y como son. Estamos muy contentos de que nuestra hija de 5 años haya abierto los ojos y se haya dado cuenta que es mucho mas fuerte de lo que ella pensaba. Se ha dado cuenta que puede escalar las montañas mas altas y superar sus peores miedos. Ahora ya, estamos listos para el siguiente capitulo de la paternidad/maternidad, esa escuela en la que cada día haces un examen para el que nunca has estudiado antes! 🙂

 

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